domingo, 1 de mayo de 2011

No sentían necesario preguntar cosas que no sabían
pero sabían que sabían
Las palabras casi no eran necesarias, los sentimientos se demostraban con canciones, las sensaciones con abrazos o chistes (SIris siempre tuvo un humor muy particular, asi como se creia salvaje, le gustaba jugar a la mujer malvada, aunque en el fondo todos sabian que tenia un corazon de capullo, pese a que decía descreer del amor).
Ella creia tener claro que cada sentido era una ilusion y eso le gustaba, amaba no sentir poder sobre el, y creerse salvaje, 
dueña de si misma.
Mientras Siris quería sentirse deseada, quería ser poesía, los impulsos de Fial se hacían cada vez más intensos, deseos de poseerla, de sentirse dentro de ella y verla estallar de placer una y mil veces.
Los rodeaba una mismisidad agotante, pero
sacrificaban o construian las noches para revolcarse 
en sus restos de virginidad.

No queríamos tomarnos de las manos (pues esa demostración de poder no nos correspondía) pero ellas se buscaban en la oscuridad, en el lenguaje del silencio, en el lenguaje del alma...